Así empezó todo

Bichobola nace en pleno confinamiento en el año 2020.

La idea surge porque en esos interminables días de confinamiento, donde te ves encerrada con 5 niños y la ayuda justa, pienso en algo que les pueda divertir para ayudar a poner y quitar el desayuno.

Se me ocurrió hacer unas tacitas y unos manteles individuales para cada uno con su animal favorito.

¡Fue magia! La ayuda en casa llegó de seguido…

Bichobola es una marca para gente sencilla y descomplicada, que aprecian y disfrutan las cosas bonitas

Desde muy pequeña me ha gustado “enredar", desde coger tijeras, papel y pegamento hasta idear cabañas con los cojines del sofá. Me gusta lo bonito, me gusta observar, soñar, imaginar, planear, hablar sin parar y vivir a tope.

Casarme y tener hijos es lo más emocionante que me ha pasado hasta ahora.

Cada uno es diferente y genuino y eso ha generado tal bombardeo de ideas y necesidades que han abierto esa coca-cola agitada que llevo en la cabeza.

Cada día es diferente y te lleva a nuevas ocurrencias.

Nuestro primer market fue en el jardín de casa de mi abuela, quien confió en mí desde el principio.

Ella ha sido mi inspiración. Quien me ha enseñado a apreciar las cosas bonitas, la grandeza de la familia, la satisfacción del trabajo bien hecho y a dar gracias cada día.

Gracias a mi tío César, el mejor pintor del mundo. Por su infinita generosidad y cederme sus diseños, antes de aventurarme a pintar mi propia colección de Bichobolas a petición de mis hijos.

Eternamente GRACIAS

No hay nada más simple que una taza. Pero con un Bichobola y una frase divertida se transforma en "la taza". Somos amantes de lo práctico y funcional.

  • Bichobola empezó siendo un plan B para nosotros, compatibilizando con dos trabajos más y 5 bichobolas con muchas ganas de jugar y pocas ganas de dormir.

  • Cualquier hito deriva de un gran reto. Gracias a eso, a un poquito de locura y un muchito de Fé, hoy es nuestro plan A.

  • Bichobola busca aportar buen rollito ante todo. Que dar y recibir un regalo de Bichobola se convierta en una oportunidad para sorprender y arrancar una sonrisa.